Influenciadores para ignorantes


A estas alturas del siglo XXI los socialistas – hoy llamados “progresistas”- insisten en captar seguidores a través de los medios de comunicación masiva como las redes sociales.

La desfachatez de querer tomar el poder en Occidente no tiene límites, y a sabiendas de que el socialismo es la ideología de la envidia, el resentimiento, el robo y la muerte; siguen buscando atraer a más y más personas con sus versos de amor, paz, miel y leche.

El movimiento “progresista” agrupa a los ideólogos del comunismo, está financiado por enormes recursos y sus contribuyentes son personalidades de diversos sectores, dentro de los cuales se destacan George Soros, Bill Gates, Mark Zuckberg y demás. Estos realizan alianzas con los grandes medios de comunicación en casi todo Occidente para difundir sus ideologías y sus influencers o influenciadores, es decir, unos tipos que sin conocimiento alguno de la noche a la mañana aparecen a toda hora y en todos los medios diciendo y repitiendo hasta el cansancio lo mismo; logrando que el gran público crea que porque estos tipos aparecen en los diarios o en la tv ya representan la verdad y son dignos de imitar. ¿Acaso no es eso lo que buscan los influencer? Influenciar primero en el pensamiento y luego en el comportamiento de la gente y así catapultar mentiras en verdades absolutas.

En 2012, una paquistaní de nombre Malala Yousafzai, de tan solo 15 años de edad, apareció de la nada, tal y como aparecen raramente esas piedras que vuelan del cielo con rumbo a la Tierra y que solo traen destrucción. Los medios en su mayoría, le dieron espacio a esta adolescente para que vociferara un discurso en contra de la violencia, contra la guerra y contra el “patriarcado”. Extrañamente la joven de 15 años hablaba -a parte de su lengua natal el urdu-, inglés, alemán y hasta francés. ¿Es extraño no? ¿Cómo y cuándo una adolescente de un país subdesarrollado y en condición de miseria pudo aprender cuatro idiomas? Y en caso de que haya pasado estudiando toda su niñez ¿Quién la educó y quién le financió esta educación?.

Malala Yousafzai recibiendo el Nobel de la Paz en Estocolmo.

Unos meses después, en 2013 apareció su libro: “Yo soy Malala”. Una autobiografía. ¿Qué hechos interesantes en la vida de una adolescente de 15 años puedan llamar la atención de la gente como para comprar y leer su libro? Es algo que aún algunos nos seguimos preguntando. Todo parece haber sido una campaña de propaganda del socialismo progre.

En 2014 la Academia Sueca le otorgó el Nobel de la Paz por haber hecho nada por la paz mundial. Otro caso fue el de Barack Hussein Obama II, quien sin haber hecho nada mas que unas selfies, unos discursos de amor y paz, ganó dicho premio en 2009.

Hussein Obama II recibiendo el Nobel de la Paz en Estocolmo. 2009.

Parece que hasta la misma academia sueca confirma una vez más que su galardón carece de valor, puesto que se lo otorgan a personas que no han hecho méritos para obtenerlo.

Hoy aparece sobre la palestra internacional otra adolescente de 16 años de edad, pero de origen sueca llamada Greta Thunberg que de la noche a la mañana y para sorpresa de todos, resulta ser la abanderada de la lucha contra el Calentamiento Global. Ya hasta las Naciones Unidas le prestan el micrófono para que reprenda a los jefes de Estado que se oponen a su discurso.

Greta Thunberg en Naciones Unidas

¿Qué tienen en común estos tres personajes? Únicamente el ser “progres” financiados por no sabemos quien y que aparecen en los grandes medios de comunicación y todos han sido enaltecidos por la ONU y por organismos internacionales financiados con el dinero de los contribuyentes de todo el mundo.

El 9 de noviembre de 1989 cayó la RDA, el 25 de diciembre de 1990 cayó la U.R.S.S. ¿Y qué con eso? No poco, los comunistas del mundo vieron como sus proyectos se iban por el despeñadero a falta de quien los mantuviera, y por tanto no podían seguir esparciendo sus ideas ni financiando las guerras de guerrillas o campañas políticas para asalta al poder. ¿Qué hicieron?

Mirada de odio de Thunberg hacia el Presidente Donald Trump

En julio de 1990 los comunistas y socialdemócratas se vieron obligados a reagruparse en un organismo llamado el Foro de São Paulo. En 1992 se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, un mitin con intenciones de fomentar las ideas socialistas y desacelerar las principales economías capitalistas del mundo; para ello utilizaron un tema que a todas las luces resulta noble para la humanidad y es el ambiente. ¿Pero es que acaso la naturaleza no es un tema que despierta las buenas intenciones en el ser humano? Por supuesto que sí. He ahí la astucia del comunismo, apropiarse de discursos que no le pertenecen para a partir de ahí llamar a la destrucción del sistema. Esto siempre ha sido el modus operandi del comunismo, primero con la idea de la justicia social, la igualdad y la distribución de los ingresos; luego con el discurso de la desigualdad de la riqueza hasta caer con el tema de las minorías sexuales y los “derechos humanos”.

Por aquellos años se popularizó la historia de un sindicalista de la industria de extracción del caucho, el cual fue asesinado en Brasil tras aparentemente denunciar la deforestación del Amazonas. Luego de ello, en las universidades de toda América latina se enseñaba o al menos se hablaba de Chico Mendes. Hasta que por fin cayó en el olvido, como ocurre con todo.

Hoy los comunistas-socialistas han implantado su agenda en la agenda global. Sin embargo, sus objetivos son los mismos. Buscan acallar la opinión que se opone a sus delirios, empleando para ello la fuerza del Estado y un instrumento totalitario que fue creado en EEUU en el decenio de 1970 conocido como corrección política.

Los socialistas con su nuevo nombre -progresistas- emplean los métodos que la tecnología y los tiempos les brindan; en el fondo su objetivo es el mismo: instaurar el totalitarismo y la dictadura, primero de pensamiento y luego de hecho.

¿Realmente hay gente que sigue a estos influencers?
Naciones Unidas. 2019

Pero, ¿Tienen razón los nuevos influenciadores progres? No. La historia ha demostrado que son ideas equivocadas, que buscan la homogenización de las personas, la eliminación de las libertades y en última instancia la imposición de las dictaduras.

No existe un sector de la población mundial más hipócrita que la izquierda, ya que con el frenesí con el que realizan sus malacrianzas y dictan sus clases de moral, también son los primeros en vivir de los beneficios que otorga el capitalismo a costillas de los que sí producen. Ello queda demostrado en el silencio absoluto que guardan los socialistas, progres y comunistas cuando los desastres ambientales los desarrollan sus políticas de fronteras abiertas o mal llamado multiculturalismo. ¿O es que la destrucción del medio ambiente no lo realizaron desde la edad media países de tradición socialistas como Francia o Alemania, o bien Rusia cuando ha permitido que se quemen millones de hectáreas de bosque en Siberia, o cuando los socialistas corruptos de América latina permiten la minería ilegal como en el amazonas o en Crucitas en Costa Rica?. Hipócritas.

¿Usted apostaría su sueldo en el pronóstico del tiempo para mañana? Si no es así, ¿por qué este país debería apostar miles de millones en predicciones de calentamiento global que tienen aún menos fundamento?

Thomas Sowell

El triunfo del diablo -dicen los creyentes- es hacernos creer que no existe; eso es justo lo que hacen los comunistas. Le hacen creer a la gente que lo que está detrás de sus ideas y proyectos no es el comunismo, sino el bien común, el amor y la paz.

El progresismo internacional es un feligrés de la religión secular llamada Comunismo, que pregona la envidia, el robo y el asesinato como mandamientos no explícitos o revelados.

Ante todo esto ¿Será posible que más gente siga creyendo en estos influenciadores de la modernidad? ¿Creyendo en estos difamadores, mentirosos, fariseos y violadores de la conciencia? Evidentemente sí, pero también están aumentando los que desconfían de estas “personalidades”. No todo está perdido.

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