El Putsch comunista ataca de nuevo América Latina


Si hay algo que define por antonomasia la acción política de la izquierda -entiéndase como socialistas y comunistas- es el conflicto. A través de él y por medio de la mentira, los comunistas del mundo han podido seguir sobreviviendo en todos los rincones de la Tierra.

Y es que a pesar de lo que repiten algunos sectores que son afines a la izquierda -la no existencia de dicho movimiento-, los comunistas o neocomunistas siguen existiendo en pleno siglo XXI, básicamente porque la ideología que es el corazón de su naturaleza, está basada en la envidia, el odio, la mentira y la violencia; y queramos o no, estos sentimientos humanos siguen y seguirán en las entrañas del hombre.

Cientos de autobuses incendiados en Santiago de Chile por pandillas de delincuentes comunistas. Fuente: EMOL

Ya he dicho en varios vídeos y artículos que el comunismo es básicamente una religión seglar o política que se auto encumbra en preceptos de autodenominación moral para robar y asesinar a quien se oponga a sus ideas; es decir, el comunismo es una religión satánica.

Quienes han caído en las ideologías de izquierda, los une básicamente un elemento: el haber perdido la fe y querer llenar sus vacíos con algo que les ofrezca superioridad moral. Es por eso que el discurso de toda persona socialista-comunista está basado en una supuesta superioridad moral-que no existe- sobre quienes opinan diferente.

Para quienes hemos estudiado el comunismo desde el punto de vista histórico, sociológico y filosófico nos queda claro que aunque los comunistas pueden llegar a ver la realidad de forma empírica, siempre la negarán en virtud de que la misma ideología mantendrá sus conciencias interiores atadas a pesar de.

Lo anterior permite explicar y comprender el comportamiento de los correligionarios de esta ideología. Claro está, también existen aquellas hordas que se mantienen atrapados en ideas comunistas sin siquiera saber que la profesan. Estas personas aunque no son militantes formales de la ideología, son los idiotas útiles de los que hablaba el genocida Vladimir Lenin. Estas personas orbitan el socialismo básicamente por desconocimiento y se asemejan mucho a los militantes en el hecho de que desean ser moralmente superiores a los demás.

El neocomunismo del siglo XXI nace o renace, precisamente, por la violencia y disfruta de una extraordinaria prosperidad gracias a la mentira.

Federico Jiménez Losantos

La historia de la humanidad durante el siglo XX está plagado de atrocidades cometidas por los comunistas, quienes por cierto odian a cabalidad los valores y principios cristianos y el respeto a la propiedad privada y a la vida. Por ello la Unión Soviética fomentó el aborto, la represión de la opinión, creó los gulags y las ejecuciones en masa contra todo aquello que no fuese comunista. 100 000 000 de muertos provocó esta ideología solo en el siglo XX, de los cuales, 150 000 mil fueron cometidas en América Latina por dictaduras comunistas como las de los Castro y cia; así como también en actos terroristas durante la década de los 60s y 70s del siglo pasado; donde los comunistas intentaron una y otra vez hacerse con el poder.

El Putsch comunista en hispanoamérica: un nuevo intento

La década de 1970 demostró que la izquierda es violenta por naturaleza. Los múltiples actos delitivos de terrorismo de organizaciones paramilitares marxistas en la región hispanoamericana está plagada de estos hechos. Inclusive Costa Rica no fue la excepción, ya que los 70s y 80s vio nacer agrupaciones comunistas que cometieron actos delictivos que ya hoy pocos recuerdan.

El resurgimiento de la izquierda en esta presente década vio cumplidos los sueños de Antonio Gramsci al infiltrar la ideología comunista en diversos sectores de la sociedad, como son la iglesia católica, la sociedad civil, la educación y así provocar un deterioro del marco de la sociedad.

La única forma que tenemos para hacernos del poder como comunistas, no es lo que hizo Marx. Nosotros debemos infiltrarnos en la sociedad, infiltrarnos dentro de la Iglesia, infiltrarnos en la comunidad educativa, lentamente e ir transformando y ridiculizando las tradiciones que se han sostenido históricamente, a fin de ir destruyéndolas y formando la sociedad que nosotros queremos

Antonio Gramsci

No olvidemos que en la actualidad los sueños de Gramsci se han cumplido a cabalidad, que hasta los mismos medios de comunicación tradicional se han sumado a esta ideología.

Bajo este escenario, el Putsch desatado en Chile, Ecuador y Perú está totalmente claro. Solamente es imposible de observar para aquellos que están sujetos a dicha ideología. Pero para eso estamos los intelectuales, para quitar el velo y descubrir la verdad.

Los actos de increíble violencia desatados en Chile en los últimos días demuestran la esencia de la izquierda, es decir, la búsqueda del conflicto por medio de la violencia y la máquina de la mentira descarada con artilugios de la demagogia política.

Once estaciones del metro de Santiago incendiadas, supermercados de diferentes cadenas comerciales saqueados e incendiados. Comercio vandalizado y saqueado. Robo y saqueo a viviendas. 15 personas asesinadas por los delincuentes en incendios y más.

Sería bastante tonto que alguien con un mínimo grado de coherencia catalogue estos hechos delictivos como una manifestación popular. Para infortunio, los medios de comunicación afirman que esto hechos son producto de un cansancio popular por situaciones de desigualdad no resueltas; a sabiendas de que Chile es el país que posee mayor movilidad social en hispanoamérica, pues han logrado en pocas décadas reducir la pobreza de un 40% en los tiempos de Allende, a tan solo un 7% en la actualidad. Algo que países socialistas como Venezuela, Costa Rica o Argentina desearían, puesto que en estas naciones la pobreza mas bien ha aumentado.

Los hechos actuales desatados por la izquierda en la región, se asemejan mucho al famoso Putsch de Munich llevado acabo por el NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, posteriormente partido NAZI), en el cual se buscó aprovechar la flaqueza que vivía la República de Weimar (hoy actual Alemania), para instaurar una dictadura nacionalsocialista con Hitler a la cabeza.

El sociólogo chileno Fernando Villegas ha llamado a estos episodios de violencia como un acto de insurrección concepto con el cual coincido y voy más allá al afirmar que estamos ante un Putch hispanoamericano con tintes de subdesarrollo bolivariano castrista. Tanto es así, que ya Maduro y Cabello se adjudicaron los hechos.

Y ya todos sabemos cómo terminó el Putsch de la NSDAP. Por tanto, la única forma de enfrentar los hechos antidemocráticos fustigados y financiados por las dictaduras de Venezuela y Cuba, como bien ha indicado el Presidente Constitucional de Venezuela Juan Guaidó al afirmar que “Nicolás Maduro financia las protestas y el vandalismo en los países latinoamericanos para desestabilizar la región”; es mediante el restablecimiento del orden por medio del poder represor y punitivo del Estado, seguido de un profundo análisis de lo ocurrido y la posterior puesta en marcha de soluciones para que estas cosas no vuelvan a ocurrir, al menos asegurando el mayor tiempo de paz y sana convivencia social que es lo que todos queremos – a excepción de la izquierda-.

¿Podremos lograrlo? Soy de la idea de que esto es posible en el tanto en que derrumbemos ciertas mordazas que la sociedad se ha auto impuesto como son la corrección política, la idea de que las nuevas generaciones son estandartes de valores morales, o bien que la desigualdad social es inmoral.

La forma de evitar estos episodios siempre es el mismo: la libertad. Nuestras sociedades deben ser más libres y más respetuosas de las libertades del prójimo. De lo contrario, seguiremos enfrascados en los mismos problemas, empobreciéndonos cada vez más. Usted elige.

¿Y qué pasará con la izquierda? Lo de siempre, saldrá derrotada pero nunca desistirá de sus planes.

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