El Presidente no es el culpable, sino el resultado


«El Gobierno siempre está en manos o pasando por las manos del poder social más fuerte, lo que sea este poder no depende de las instituciones, sino que las instituciones dependen de él; cualquier teoría general de la filosofía política supone una teoría previa del progreso humano, esto mismo ocurre con cualquier filosofía de la historia »
– J.S.Mill. 1873.

Lo he afirmado en muchas ocasiones, el Presidente Carlos Alvarado y la clase política que dirige el país no son los culpables directos del descalabro económico y social, sino el resultado. No hay que malinterpretar estas palabras. Quiero decir que la causa es más profunda y supera con creces a unos seres humanos tan corruptibles y falibles como los políticos. Veamos.

Ontológicamente hablando, la clase política actual, entre la que encontramos también a los empleados públicos que tienen a su cargo departamentos, e instituciones, no son en sí la causa del problema sino la última etapa de un deterioro causado por el mundo de las ideas.

Las ideologías son organizaciones de ideas que el ser humano ha creado en su propia miseria para diferenciarse de otros y poder no sentirse tan solo. Pero hay gente que se agrupa en torno a ideas absurdas que no pueden explicar la realidad de las cosas ni sostenerse por sí mismas; una de ellas es el socialismo.

Veamos por ejemplo el caso de la diputada del Partido Liberación Nacional Frangi Nicolás quien hace pocos días presentó un proyecto donde pretende que mediante una ley se regule el precio de las medicinas. A primera vista parece loable que un político abogue por defender a los pobres consumidores para que paguen un precio justo por los remedios; pero la idea de regular precios de medicamentos siempre ha traído resultados catastróficos que terminan afectando justamente a quienes la diputada pretende defender; entonces ¿qué pasó? No mucho, básicamente estamos otra vez ante una idea estúpida que fue generada por la ignorancia. La diputada al ignorar el funcionamiento de la economía y de los casos de países donde se han creados leyes idénticas, sueña en que gracias a su idea la gente va vivir mejor.

Otro ejemplo es el de los socialistas del Partido Acción Ciudadana y sus demás colegas al aprobar una reforma a una ley que fija los montos de ganancias o intereses que los bancos pueden cobrar a sus clientes debido a préstamos. Los diputados queriendo obrar en una aparente buena intención para frenar los altos intereses que la gente paga por un crédito; al final terminan destruyendo a las personas que decían querer defender pues al ser un banco una empresa privada que tiene una razón de ser en torno al lucro y no una organización de beneficencia, debe contar con los niveles mínimos de ganancias que sopesen el riesgo de prestar capital monetario a alguien que quizás se arruine y no pague. Fue así como ahora los bancos deben recortar el crédito a sus clientes y readecuar los modelos de negocio, haciendo que quienes antes podían sufragar sus negocios, manutención o gastos a través del crédito formal, repentinamente ya no tengan quien los financie. Otro resultado negativo para las personas a quienes los políticos decían defender.

El tercer ejemplo es la lucha de apariencia inevitable entre los progresistas y los conservadores, una lucha que no es mas que entre los que quieren cambiar el orden de las cosas para su beneficio y los que están a gusto con el estado desastroso de las mismas cosas.

En este sentido el antagonismo de posiciones del PAC frente a los apologetas es en realidad las dos caras de una misma moneda. Equivalen a la creación de un héroe y un enemigo. Ninguno de los dos puede vivir sin la existencia del otro. Acabar con uno es consecuentemente acabar con el otro.

El surgimiento de frentes socialistas que pretenden cambiar las cosas para su beneficio o para el de sus allegados es producto de la existencia del conservadurismo.

Los postulados pro muerte y pro derechos de minorías son el resultado de la existencia de los postulados pro vida y pro no cambio.

El PAC en sus inicios empleó como lo hacen todos los partidos políticos, la estratagema de crear un enemigo en común de la sociedad y desde allí atacarlo, para que la gente pueda verlos a ellos como los héroes.

Por allá del año 2000 el enemigo del PAC era Liberación Nacional, un partido sin ideología política, muy similar al peronismo, pues un día son conservadores socialdemócratas, al siguiente son pro mercado y al que sigue con comunistas (como bien lo demostró la administración Chinchilla).

Hoy día el PAC ya no riñe con el PLN, sino que ha creado otro enemigo, los evangélicos que se caracterizan por demostrable ignorancia y contradicción. Ambas tendencias son inseparables. Son casi hermanas siameses. Se necesitan la una a la otra, sin la cual no tendrían razón de existir.  

Tres ejemplos con intenciones plausibles terminan siempre de la firma forma: la ruina para la gente a quien iban dirigidas las supuestas ayudas. ¿Qué pasó?

Si el camino al infierno está plagado de buenas intenciones, ¿a dónde conducirá el que está plagado de malas intenciones? La historia demostró que este camino lleva necesariamente a la muerte, y durante el siglo XX el comunismo arrastró al aniquilamiento a 100 millones de personas. Y todo debido a que las ideas eran incorrectas.

Pero no nos debe resultar extraño encontrar por las redes sociales a mujeres y hombres que exculpan los actos de corrupción o contradicción de los políticos, si en el fondo comulgan con esas mismas ideas. ¿Cómo alguien podría ir contra lo que cree y contra lo que le han enseñado toda la vida y ha visto que la mayoría hace y comparte? Solo contadas personas pueden ir contra la educación que recibieron o contra las tradiciones que le inculcaron. Lo cierto es que la gran mayoría no puede porque está incapacitada genéticamente.

EL ORIGEN: QUÉ Y DÓNDE HAY QUE CAMBIAR

Está bien, podemos achacarle a la clase política la tontería, chapucería, ignorancia, maledicencia y estupidez; pero todo ello es el resultado y no la causa. Que el Presidente crea que contratando más empleados públicos, abriendo las fronteras, dando bonos, o construyendo obra pública el país va salir de la crisis no es en sí mismo la causa del problema, porque a fin de cuentas él está actuando conforme a lo que cree correcto. El problema está en el mundo de las ideas. No hay otra razón oculta.

El Presidente, los Diputados y sus ayudantes en las instituciones del Estado son el resultado de años, décadas de estar sembrando y siguiendo ideas equivocadas.

Estas ideas equivocadas se obtienen en la educación pública y terminan por graduarse durante la educación universitaria, donde el socialismo es finalmente implantado en la mente de los futuros empleados públicos y futuros políticos, incluido el Presidente de la República.

Universidad de Costa Rica, la cuna de los Presidentes de Costa Rica y casa de los ideólogos del socialismo-comunismo en el país.

Cuando vemos a un político o funcionario público hablar de soluciones o de justicia, tenemos que entender que está repitiendo lo que en algún momento el sistema educativo y sus maestros o profesores le inculcaron.

Por ejemplo, para las personas que forman profesionales en la universidad pública de este país los monopolios públicos están bien, la riqueza de la clase política y funcionarios estatales está bien, la paridad de puestos políticos según el sexo está bien, aspirar a un empleo público está bien, trabajar solo cinco días a la semana está bien, el contar con un sindicato está bien, el tener beneficios que el sector privado no tiene está bien. Todo eso está bien, pero está mal que una persona tenga un emprendimiento aunque sea una venta de frituras, está mal que los bancos impongan las reglas para quienes les piden prestado, está mal hacerse rico con el esfuerzo en el sector privado, está mal que los ricos empresarios respiren o cohabiten el mismo país, está mal que un trabajador independiente que no utiliza la seguridad social, no pague las cuotas a la CCSS, está mal que una persona no pague impuestos, está mal que el país quiera explotar un recurso mineral de forma industrial, está mal que la gente piense diferente, está mal que la gente no quiera ser empleado público, está mal que la gente quiera ser libre. ¿Y por qué todo eso está mal? Pues porque si nadie es esclavo, ¿Cómo puede la clase privilegiada, política e ideólogos sobrevivir sino es a costillas de la gente que trabaja?.

El problema con el Presidente, la clase política y sus ayudantes no es que sean de un partido u otro, el problema es que representan ideas falsas que conducen al desequilibrio social permitiendo que una gran mayoría viva como esclavos y una pequeña vivan como negreros.

La elección de cualquier político de cualquier partido es el reflejo de las ideas que habitan la mente de la gente que vota por ellos. Entonces si el problema son las ideas, ¿por qué no atacarlas y destruirlas?.

La respuesta a la pregunta anterior es que estas ideas cuentan con ideólogos e intelectuales que viven de ellas, y su interés es sembrar en la sociedad estas ideas para así poder seguir viviendo a costillas de.

Por ejemplo, las universidades públicas han sido prostituidas al nivel que ya no es posible una voz disidente que apele a la razón y a la libertad. Si no podemos cambiar la dirección de la universidad y de la educación, ¿cómo pretendemos tener políticos inteligentes, honrados y que gobiernen con base a la razón y al conocimiento? No es posible.

Primero debemos reformar la universidad como un todo, cambiar la dirección que llevan y desde allí las ideas van a empezar a cambiar. El aumento del bienestar humano tiene que ser necesariamente el resultado.

El Presidente Carlos Alvarado y todos los demás que han ocupado la primera magistratura de la República, gobernaron con forme a las ideas. Es mas, de hecho, entre más desastroso es un gobierno, más congruente es.

Expresidentes de la República. Elmundo.cr

La congruencia de ideas políticas en un país como este, lleva necesariamente a la ruina. Por eso presidentes como Rodrigo Carazo, Laura Chinchilla, Guillermo Solís y Carlos Alvarado han acabado siempre en la ruina de la gente; porque son congruentes con las ideas que les inculcaron durante su formación. Las personas son solo el medio para cambiar el mundo o para mantenerlo como está.

En la tesis de Feuerbach, ya Marx lo dijo sin ningún pelo en la lengua: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.» Y el método en que el socialismo encontró para transformar el mundo fue a través de las ideas y la educación.

Hay personas que se contentan con criticar, refunfuñar, vituperar y hasta maldecir. Otros en cambio, trabajan desde hace siglos en la completa oscuridad para cambiar el mundo; el resultado es la clase política que tenemos y el mundo en que vivimos.