200 años de esclavitud


«Había necesitado muchos años de sufrimiento y miseria para conquistar los privilegios de la soledad» Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.

Había pensado en titular este artículo como «doscientos años de soledad», pero hubiese cometido un error, porque no han sido dos siglos de aislamiento, sino de esclavitud.

El 15 de septiembre de 1821 se proclamaba la emancipación de las cinco provincias de lo que fue la Capitanía General de Guatemala o Guatimala y la herencia hispana aún no ha podido borrarse porque ella circula por nuestras venas y se enmarca en nuestro ADN.

Han pasado ya dos siglos desde que un puñado de revolucionarios empleando la violencia, instauró regímenes de terror y guerras civiles buscando una supuesta autodeterminación para plantear el rumbo de lo que bien se les viniera en gana. Doscientos años después, no hay un solo estado o país hispanoamericano que siquiera iguale la riqueza de la actual España[1]. Para verdades el tiempo, y ya hemos alcanzado la verdad quienes aprovechamos estas fechas para escudriñar la historia. Doscientos años de esclavitud.

Parecería mentira, pero doscientos años después estaríamos gozando de un mejor nivel de vida si aún formáramos parte de España. Aunque esta afirmación sea algo muy fácil de comprobar; es muy difícil de aceptar para aquellos que todavía mantienen vivo el mito de la fundación de la República y de la democracia.

Independencia para ser esclavos de una élite autóctona

Los primeros años de vida republicana no solo para las cinco pequeñas provincias de Centroamérica sino para el resto del mundo hispanoamericano, dieron origen y cabida al surgimiento de una minúscula élite político y “empresarial” que albergaron como nadie las ideas mercantilistas del mundo anglosajón protestante, dando como resultado una palpitante red de privilegios y abusos que lejos de diluirse en la democracia, mas bien se volvieron en carcoma haciendo que la esclavitud se haya terminado de imponer a vista y paciencia de los hombres que se dicen pensantes y defensores de la libertad.

Así por ejemplo, está claro que los primeros habitantes de los recién creados estados nacionales poseyeron más libertad de la que poseemos hoy en día. Aunque para aquellos años era una libertad carente de medios para subyugar a otros, hoy día las élites se imponen a vista y paciencia de todos, amparados en mitos de instituciones que un día fueron, pero ya no son.

El fundamentalismo democrático es una de las herramientas más eficaces de las élites del mundo civilizado actual en Hispanoamérica y en gran parte de occidente. Bajo la defensa de la democracia se permite que una minoría imponga el robo y la esclavitud a la mayoría.

Hay por ejemplo en estos dos siglos siguientes, una imposición de ordeñar al trabajador y al no trabajador por absolutamente todos los medios, y cuando surge algo nuevo, entonces aparece la élite imponiendo nuevas servidumbres a través de la ley con la retórica de que «hay que legislar para protegernos». Por cada ley que se crea, mueren una o más libertades.

Revueltas en Managua, Nicaragua. EFE.

Creo que hay pleno consenso de que cuando un niño nace, ya se le declara esclavo de por vida de un supuesto estado nacional que no es más que una élite. Ese niño está condenado a pagar impuestos directos e indirectos, e inclusive cuando muera, seguirá generando eslabones de esclavitud para con sus congéneres ya que estos están más que obligados a pagar hasta para permitir que los derruidos huesos puedan tener paz en un campo santo. El no pagar significa que los restos sean tirados a la basura. A esto los fundamentalistas democráticos le llaman libertad.

Protestas en San José, Costa Rica. BBC.

Claro está, si la servidumbre es lo que se impone, la élite ocupa de tentáculos para esclavizar a la gente. Estos tentáculos son ocupados por personas, familias o pequeñas camarillas que viven bajo el melodrama de prestar servicios a cambio de dinero. Las élites se encargan de crear instituciones y cuerpos organizados para someter a la gente; dando privilegios que con el tiempo se convierten en exagerados abusos de gremios. De esta forma siempre hay pequeñísimos sectores de la población que se benefician de las políticas y que viven con un buen nivel de vida gracias a seguir manteniendo operativa y en funcionamiento la máquina de esclavitud que las élites van creando. De hecho, hay gente que se jacta en su ignorancia el sentirse mejor persona al pagar por servicios que supuestamente las instituciones del Estado brindan, pero que nunca utilizan; la salud, la seguridad y la educación son tres de estos sectores en donde más gente se siente orgullosa por formar parte de la red de esclavitud.

Instituciones que un día fueron creadas para detener los abusos de una élite y brindar justicia social, de ellas solo queda el recuerdo. Así por ejemplo la llamada Seguridad Social ya no es lo que un día creímos que fue. Hoy tan solo es una institución podrida que subsiste gracias al abuso del poder y a destruir la vida de quienes prometía defender.

Protestas en Ciudad de Guatemala. EFE.

Si bien el Estado de cierta forma es útil para el ser humano pues nos puede dar seguridad ante los abusos de otros individuos; lo cierto es que a estas alturas del siglo XXI la llamada democracia platónica es ya la más grande maquinaria de esclavitud y persecución del mundo. Y esta maquinaria se vuelve más represiva en sociedades como la mayoría de Hispanoamérica donde las élites no tienen otra forma de ganarse la vida sino es mediante el abuso del poder y la esclavitud. Si por lo menos asegurasen un poco de mayor libertad económica para que la gente pueda decidir por su propia cuenta y en plena libertad a dónde, cómo y cuándo dirigir sus recursos, los grilletes no serían tan pesados, pero es que a estas alturas eso ya no es permitido, a menos que formes parte de los tentáculos de negreros que ayudan a las élites a mantener el sistema. Quizás uno de los ejemplos más descarados de todo esto es lo que se hace ya con el sistema monetario y el circulante, donde el papel moneda ya ni siquiera es tangible, incentivándose la utilización de los bancos donde la élite puede hacer lo que guste a sus anchas.

Este mes de septiembre veamos una vez más cómo la gente ensoberbecida por la propia ignorancia, repita el discurso que los mantiene en la esclavitud.

Doscientos años de una supuesta libertad que nos empuja a querer más la soledad, que es donde irremediablemente marchamos con el avance de la verdad que dan los años vividos en un mundo que está por derrumbarse y que quiera la vida nos permita verlo.


[1] Véase: https://www.bankinter.com/blog/mercados/ranking-paises-mas-ricos-mundo

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